Datos personales
- Demetrio Iramain
- Buenos Aires, Argentina
- Buenos Aires, Argentina Demetrio Iramain nació en Buenos Aires, en mayo de 1973. Es poeta y periodista. Tiene algunos libros de poemas publicados, otros permanecen inéditos, y algunos textos suyos integran tres antologías poéticas editadas en el país. Dirigió la revista Sueños Compartidos y actualmente, ¡Ni un paso atrás!, ambas de la Asoiación Madres de Plaza de Mayo. Es columnista de Tiempo Argentino y Diario Registrado. En radio, co conduce el programa Pra frente (P’frenchi), en la AM 530, La Voz de las Madres.
jueves, 22 de noviembre de 2012
martes, 20 de noviembre de 2012
opinión
Las "irreconciliables" discrepancias
incluían, faltaba más, la poca democracia sindical en la CGT. Difícil
explicar el giro de última hora, que le permite al "horizontal" Micheli
coincidir en una medida de acción directa con quien supo decretar un
paro en los estudios de TN Pictures.
Peor el líder de la Federación Agraria Argentina, a quien el paro le recuerda las jornadas de 2008. El fervor de Eduardo Buzzi en la evocación es inversamente proporcional al deseo de olvidarlo todo que debe sentir Moyano. Muy suelto, Buzzi avisa (¿o amenaza?) que aquel chofer que circule por la ruta con carga como combustible, será exhortado amablemente a "volvete o continuá mañana". Posiblemente, les habr á dicho lo mismo a los 25 camioneros que Moyano dijo haber enviado a Ceibas en aquel 2008, para frustrar el incipiente desabastecimiento a las ciudades. Fue el mismo Moyano quien lo confesó en Huracán, en diciembre pasado, cuando pateó definitivamente el tablero. Ahora estará arrepintiéndose de tanta honestidad brutal. El argumento que hasta ayer empleaba para exigir candidatos en las listas electivas y espacios propios dentro de la estructura de poder gubernamental, hoy resulta demasiado incómodo.
Por lo demás, es mentira que el paro sea la primera huelga general de trabajadores durante el ciclo kirchnerista. Primero, porque no es general, sino la puesta en común de dos centrales sindicales (tres, diría Luis Barrionuevo) que reúnen bajo sus ampulosas siglas, de dudosa legalidad, una decena de gremios menores, excepto los camioneros y bancarios. Aunque sin barcos ni aviones, un "paro general" con subtes, trenes y colectivos no se ha visto nunca. Menos aún, una huelga "general" netamente política, convocada por las fracciones de dos centrales sindicales, que sólo se ponen de acuerdo en la fecha de no ir a trabajar, y que no logran coordinar ni una movilización conjunta. No importa: las flaquezas del paro las empatan la profusa cartelería y la manija mediática.
Segundo, porque el primer paro general desde el 25 de mayo de 2003, se produjo el 9 de abril de 2007, cuatro días después del asesinato del maestro Carlos Fuentealba. Entonces, la única CGT, la única CTA y las múltiples corrientes clasistas y antiburocráticas coincidieron en la calle para repudiar el crimen y exhortar a que el fin de la represión al conflicto social y la protesta que el kirchnerismo portaba como bandera sea definitivo y se convierta un logro histórico y cultural de la democracia y la política.
Algo hemos avanzado, en proporción similar al retroceso evidenciado en ciertas prácticas sindicales. Las protestas de trabajadores ya no son por demandas tan excluyentes, la defensa de la vida y la fuente laboral. A pesar de un mundo que tira para atrás, de un sistema global que se contrae y exige a las economías más débiles ahorro y expulsión de vastos segmentos de la población, la Argentina recorre otro camino: el de la inyección de recursos en los sectores populares para no detener la rueda que hace girar el círculo virtuoso de la economía, el único posible dentro del corset capitalista: consumo, trabajo, producción, Estado que recauda y se fortalece para contrarrestar los ciclos adversos. Pero algunos no lo entienden. ¿Seguirá Piumato preguntándose, como un zombie, "quién cambió"?
El "paro general" de dos fracciones sindicales
Durante la campaña electoral para el secretariado general de la CTA, Pablo Micheli había recurrido a los servicios de la sobreactuación: calificó de "insalvables" a las diferencias con el cegetista Hugo Moyano. Dos años después se comprueba que no lo eran tanto. Pura retórica. Para el estatal, el apéndice del camionero era Hugo Yasky, su rival en la interna, y no él mismo, como terminó siendo.
Peor el líder de la Federación Agraria Argentina, a quien el paro le recuerda las jornadas de 2008. El fervor de Eduardo Buzzi en la evocación es inversamente proporcional al deseo de olvidarlo todo que debe sentir Moyano. Muy suelto, Buzzi avisa (¿o amenaza?) que aquel chofer que circule por la ruta con carga como combustible, será exhortado amablemente a "volvete o continuá mañana". Posiblemente, les habr á dicho lo mismo a los 25 camioneros que Moyano dijo haber enviado a Ceibas en aquel 2008, para frustrar el incipiente desabastecimiento a las ciudades. Fue el mismo Moyano quien lo confesó en Huracán, en diciembre pasado, cuando pateó definitivamente el tablero. Ahora estará arrepintiéndose de tanta honestidad brutal. El argumento que hasta ayer empleaba para exigir candidatos en las listas electivas y espacios propios dentro de la estructura de poder gubernamental, hoy resulta demasiado incómodo.
Por lo demás, es mentira que el paro sea la primera huelga general de trabajadores durante el ciclo kirchnerista. Primero, porque no es general, sino la puesta en común de dos centrales sindicales (tres, diría Luis Barrionuevo) que reúnen bajo sus ampulosas siglas, de dudosa legalidad, una decena de gremios menores, excepto los camioneros y bancarios. Aunque sin barcos ni aviones, un "paro general" con subtes, trenes y colectivos no se ha visto nunca. Menos aún, una huelga "general" netamente política, convocada por las fracciones de dos centrales sindicales, que sólo se ponen de acuerdo en la fecha de no ir a trabajar, y que no logran coordinar ni una movilización conjunta. No importa: las flaquezas del paro las empatan la profusa cartelería y la manija mediática.
Segundo, porque el primer paro general desde el 25 de mayo de 2003, se produjo el 9 de abril de 2007, cuatro días después del asesinato del maestro Carlos Fuentealba. Entonces, la única CGT, la única CTA y las múltiples corrientes clasistas y antiburocráticas coincidieron en la calle para repudiar el crimen y exhortar a que el fin de la represión al conflicto social y la protesta que el kirchnerismo portaba como bandera sea definitivo y se convierta un logro histórico y cultural de la democracia y la política.
Algo hemos avanzado, en proporción similar al retroceso evidenciado en ciertas prácticas sindicales. Las protestas de trabajadores ya no son por demandas tan excluyentes, la defensa de la vida y la fuente laboral. A pesar de un mundo que tira para atrás, de un sistema global que se contrae y exige a las economías más débiles ahorro y expulsión de vastos segmentos de la población, la Argentina recorre otro camino: el de la inyección de recursos en los sectores populares para no detener la rueda que hace girar el círculo virtuoso de la economía, el único posible dentro del corset capitalista: consumo, trabajo, producción, Estado que recauda y se fortalece para contrarrestar los ciclos adversos. Pero algunos no lo entienden. ¿Seguirá Piumato preguntándose, como un zombie, "quién cambió"?
sol
a Palestina
¿quién sabe hablar la lengua del pueblo palestino?
¿quién se anima a tocarla con un palo
...
a Palestina
¿quién sabe hablar la lengua del pueblo palestino?
¿quién se anima a tocarla con un palo
...
para ver qué sale de allí,
un silencio aunque sea?
el israelí que aprieta el botón y suelta bombas sobre gaza,
sobre los niños de gaza,
sobre las mujeres y los viejos de gaza,
sobre el alimento que
ya no dará de comer a nadie en gaza, y
desconoce los suspiros, los enigmas, las angustias y no
del colonizado como si éste fuera
ajeno, extranjero, animal,
¿sabe? ¿se olvidó que
alguna vez fue hombre?
para escribir en hebreo hay que hacerlo desde el fondo del
renglón hacia el principio.
si en nuestro latino corazón leemos la orden militar israelí
primero sabremos que cayó rota de un bombazo
la escuela con cuarenta niñitos dentro y
después recién que fue un misil del estado.
¿cómo no lo sabría entonces el sionista
que apretó el botón?
por lo demás, muchas cosas podremos no comprender
de esa añeja y dolorida lengua árabe y
sin embargo sí leemos qué dicen ahora quienes
hablan palestino y le ponen su cuerpo a
la palabra que nombra la libertad.
su propia carne en llaga viva entregan
todavía a sus misterios,
para que esa palabra
exista,
sea,
respire bajo los escombros de
la invasión.
por sus ojos se sabe qué dicen
los palestinos cuando lloran,
sus mujeres cuando se abrazan,
los niños y niñas que andan por ahí,
entre los cascotes, cuando miran
sorprendidos a ésa,
la famosa muerte que pasa.
por el modo de mirar hacia una
sombra se sabe qué están diciendo;
siempre hacia una sombra donde
otros verían el sol.
otros, otras, por ejemplo: yo
que a miles de kilómetros de las
bombas veo el sol, ese lujo vulgar
de los hombres que no mueren masacrados
en su tierra ocupada.
(este poema fue escrito hace dos años, quizás más. la masacre es la misma. la muerte, que es terca, insiste en parecerse a la muerte)
un silencio aunque sea?
el israelí que aprieta el botón y suelta bombas sobre gaza,
sobre los niños de gaza,
sobre las mujeres y los viejos de gaza,
sobre el alimento que
ya no dará de comer a nadie en gaza, y
desconoce los suspiros, los enigmas, las angustias y no
del colonizado como si éste fuera
ajeno, extranjero, animal,
¿sabe? ¿se olvidó que
alguna vez fue hombre?
para escribir en hebreo hay que hacerlo desde el fondo del
renglón hacia el principio.
si en nuestro latino corazón leemos la orden militar israelí
primero sabremos que cayó rota de un bombazo
la escuela con cuarenta niñitos dentro y
después recién que fue un misil del estado.
¿cómo no lo sabría entonces el sionista
que apretó el botón?
por lo demás, muchas cosas podremos no comprender
de esa añeja y dolorida lengua árabe y
sin embargo sí leemos qué dicen ahora quienes
hablan palestino y le ponen su cuerpo a
la palabra que nombra la libertad.
su propia carne en llaga viva entregan
todavía a sus misterios,
para que esa palabra
exista,
sea,
respire bajo los escombros de
la invasión.
por sus ojos se sabe qué dicen
los palestinos cuando lloran,
sus mujeres cuando se abrazan,
los niños y niñas que andan por ahí,
entre los cascotes, cuando miran
sorprendidos a ésa,
la famosa muerte que pasa.
por el modo de mirar hacia una
sombra se sabe qué están diciendo;
siempre hacia una sombra donde
otros verían el sol.
otros, otras, por ejemplo: yo
que a miles de kilómetros de las
bombas veo el sol, ese lujo vulgar
de los hombres que no mueren masacrados
en su tierra ocupada.
(este poema fue escrito hace dos años, quizás más. la masacre es la misma. la muerte, que es terca, insiste en parecerse a la muerte)
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